2015/06/17

Una serie de catastróficas vivencias mendigas (Amsterdam parte 1 de 3)

No es que el psicópata que me mató y me arrojó a un canal en Amsterdam esté escribiendo un post en mi nombre para encubrir el asesinato. ¡He sobrevivido de verdad! Aún no me creo que pueda contar este viaje que tan cargado de mendiguismo estaba: dos noches sin dormir, sin hostal al que ir, sin conocer a nadie a quien acudir en caso de emergencias... y sin armas de defensa personal xD. En resumen, hemos pasado de ser au pairs en casas de familias ricas a integrarnos completamente en la red de homeless de la capital holandesa. Una pena que no estuviéramos en Londres, allí nos habría contratado Sherlock Holmes para sus investigaciones. ¡No te lo pierdas!



El viernes por la tarde me tocaba piscina con los enanos, indudablemente lo más adecuado si quieres pasar todo el fin de semana sin dormir. Claro que no podía decirle a mi HM: "oye, que me viene mal llevar a los monstruitos a la piscina porque esta noche me voy al centro de la ciudad a esperar a un bus que sale a las cuatro de la mañana para que me lleve a Amsterdam, ciudad en la que pienso dormir en la calle". No queda decoroso. Así que fui a la piscina.



Después del curso de natación podría haberme echado una siesta en teoría, pero por circunstancias de la vida acabé jugando al football con los niños y luego hubo barbacoa con los primos que vinieron de Lieja, así que entre pitos y flautas no descansé en todo el día y terminé haciendo la maleta media hora antes de marcharme de casa. El rendimiento de las neuronas ya empezaba a decaer.

Las cuatro au pairs mendigas nos encontramos a las diez y media en la estación central de Bruselas. Ya antes de quedar con las demás au pairs hubo accidentes: se me habían olvidado los billetes en casa. He hecho cientos de viajes y excursiones y nunca se me ha olvidado ningún papel importante. Este era el mejor momento, cuando tenía que encargarme de los billetes de otra au pair además que de los míos. Eran las 10 de la noche cuando me di cuenta, y ya estaba en un tram de camino al centro. Sin duda el mejor momento y el mejor lugar. No obstante, creo que el universo sabía lo que me esperaba los dos próximos días y obro un milagro: reaccioné rápido, me bajé en la parada De Brouckère y a los 20m encontré una tienda de comestibles abierta. Entré sin ninguna esperanza, pregunté si tenían internet e impresora y el dependiente dijo: "Sí, en el piso de arriba". No podía creer mi suerte.



Nuestro bus salía a las cuatro de la mañana, por lo que había que hacer tiempo por el centro. Lo primero fue apalancarnos en la Grand Place con unas cervezas. Los findes siempre hay botellón en la Grand Place, de modo que si quieres disfrutar de la belleza y los encantos de este increíble lugar, mejor que vayas entre semana.

Ahí se nos acercaba todo tipo de fauna, gente muy borracha que se nos ponía a preguntar cosas. Pensarían que éramos turistas que iban con la idea de pillarse una buena por allí esa noche, cuando decíamos que vivíamos ahí ya en seguida nos dejaban en paz.

La siguiente parada fue el Delirium, famosísimo bar de Bruselas donde tienen tropecientos tipos de cerveza. Hay varios Delirium en el centro, nosotras fuimos al que está decorado como un monasterio, es realmente curioso estar en un bar a las dos de la mañana enfrente de un enorme santo mirándote fijamente desde la pared xD.

Utilicé la misma imagen en otro post, pero esta cara me mata xD

A eso de las tres y media volvimos a la estación central, de donde salía nuestro bus de Megabus. Ida y vuelta nos costó 32€, no está mal, pero con la misma compañía se pueden conseguir tickets por Reino Unido, Bélgica, Francia, Holanda, Luxemburgo y Alemania (y puede que algún otro país que me olvido) por 1€. Una ganga.

Como nos quedaba casi media hora para coger el bus, intentamos entrar a un bar que había en una esquina, pero al vernos las pintas con las mochilas nos mandaron a tomar viento. Ellos dijeron que era porque ya iban a cerrar, pero en la media hora que estuvimos ahí no salió nadie del establecimiento. De modo que eran nuestras pintas la verdadera razón por la que no nos querían. Y eso en Bruselas, antes de partir incluso. ¿Qué discriminación nos esperaba los dos próximos días? ¿Iban a meternos en un ghetto mendigo en Amsterdam?



Nos quedamos esperando en unas escaleras del metro (homeless style) y a las cuatro de la mañana, muy puntual, llegó el bus. Al subir, vimos que estaba repleto de gente, ya que el bus venía desde Londres. Era un bus de dos pisos, subimos arriba y vimos que había cuatro asientos libres. Había una mochila en uno de los asientos, pero pensando que alguien se la habría olvidado o que pertenecía a alguien sentado en los asientos de atrás, la pusimos en el suelo y nos sentamos.

Mal.

Un hombre se acercó con cara de pocos amigos y empezó a montar bronca en un bus lleno de gente durmiendo a las cuatro de la mañana. Bravo por él.

"¡Esa es mi mochila! ¿Habéis visto la mochila? Es mía. No pasa nada, te puedes quedar ahí. En serio, no pasa nada. Pero que sepas que en cualquier lugar del mundo, si hay una mochila, significa que ese sitio es de quien la haya dejado". 

Esto me lo apunto para cuando me dé por dominar el mundo (que será más pronto que tarde, voy avisando para que no os quejéis), voy dejando mochilas a diestro y siniestro y la conquista del mundo me saldrá barata y fácil. Ni me voy a despeinar, vamos.



El conductor vino a llamarle la atención por hablar alto y le dijo que no tenía razón y que si había abandonado su asiento nosotras no teníamos que saber que la mochila era suya. Enfadado, tuvo que ir a buscar otro asiento como si de la más injusta humillación se tratase. Si es que vaya vergüenza... el dueño de una magnífica mochila invasora de territorios no debería sentarse en asientos de plebeyos...

Nada más irse el conductor, el señor volvió a la carga, se ve que la pérdida de su asiento le marcó de por vida. Tragedias así no ocurren todos los días. Miró fijamente a la au pair que se sentaba en "su" asiento (o en el de su mochila, mejor dicho) y le soltó:

"Estás cómoda, ¿eh?"



De sobra está decir que alucinamos con esto, el hombre tendría ya unos treinta y tantos años, debería saber encajar los golpes de la vida. También los duros golpes en forma de robo despiadado de asiento de bus. El individuo repitió que "no pasaba nada, que se podía quedar ahí, pero que la mochila y el asiento eran suyos", y se alejó con cara de odio.

Nosotras nos quedamos en los asientos, determinadas a no dejar que el hombrecillo aquel nos arrebatase el lugar en el bus. Ya solo por orgullo.



Tras tres interminables horas (horas durante las cuales el hombre de la mochila invasora no paró de matarnos con la mirada, dicho sea de paso) llegamos a nuestro destino: Amsterdam.

O mejor dicho llegamos a una zona cercana a la capital holandesa donde nadie se explicaba por qué había una parada de bus. Había autopista. Había camping. Había parada de tram. Había baño. Pero cerrado.

Y no había nada más.

Resulta que el camping ese era al que íbamos a ir antes de decantarnos por darle un giro mendigo al viaje. No nos aceptaban una reserva para una sola noche, de modo que tuvimos que conformarnos con la calle y la mendicidad en vez de descansar en cómodos bungalows. 

Salimos todos del bus, dado que era el destino final. Eran apenas las siete de la mañana y aquello era un show lamentable. Sesenta personas caminábamos sin ganas en medio de la nada con cara de "¿en serio el bus tenía que llegar ya? Podría haber tardado algo más, aún tengo sueño".

Y es por esto que bautizamos el bus con el original nombre de "Zombiebus".



Nos dirigimos junto con la horda de zombies a la estación de tranvía y conseguimos sacar los billetes. Hubo que esperar unos quince minutos a que llegara el tram, minutos que aprovechamos para evaluar nuestra triste situación y hacer competiciones de quién había dormido menos

Yo estaba enfadada conmigo misma por no haber dormido nada. Llevaba una noche sin dormir, nos esperaba un día entero de turismo y luego otra noche sin dormir. Y luego otro día de turismo. Empezábamos a ver los fallos de nuestro plan.

Todas mis amigas afirmaron al unísono que yo sí que había dormido, que todas habíamos dormido un poco, y yo como:


En realidad ahora no tengo tan claro si conseguí dormir algo en aquel viaje, pero por no ceder me mantuve en mi versión de que había pasado la noche en vela xD.

Llegamos a la estación central de Amsterdam, pasamos media hora larga en el baño adecentándonos y dejamos las mochilas en las taquillas. No es que lleváramos mucho equipaje, para el plan mendigo no hacía falta ni pijama ni toalla ni nada de eso, pero aún así se camina mejor sin un peso en la espalda.

Nos apalancamos unas dos horas desayunando sandwiches caros en una cafetería. Ya que habíamos pagado una significante suma de dinero por rebanadas de pan, queso y jamón, habría que aprovechar que teníamos sofás. 



No me puedo creer que haya escrito una entrada entera sobre cómo llegamos a Amsterdam. En enrollarme como las persianas no me gana nadie. Soy capaz de sacar una serie de libros tan larga como Harry Potter solo con un par de días de viaje. En fin, siento no haber contado mucho sobre el viaje en sí, pero espero que las anécdotas pre-Amsterdam os hayan gustado.

Dejo unas cuantas fotos que hice en mis primeras horas en la capital holandesa, aunque solo sea para que parezca que hablo realmente de Amsterdam en la entrada.

Me encantan las fachadas torcidas reflejadas <3


Estación central



Prometo agilizar el relato en las próximas entradas sobre el mendi-trip. 

Me quedan dos semanas para entregar mi proyecto de fin de carrera, por lo que estas semanas no van a ser interesantes. Volveré a escribir entradas-diario cuando tenga más tiempo y más cosas que contar.

À bientôt!

15 comentarios:

  1. Mira que me he reido con el loco de la mochila.
    Muy chulas las fotos tengo que volver a amsterdam.

    Mucho animo con el proyecto, yo hoy presente el de final de FP y no veas que relax acabar
    Beesos

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    1. Menos mal que luego perdimos de vista al pirado ese, qué miedo daba xD.

      Ohhhhhh espero que te fuese genial la presentación! Qué suerte que hayas terminado!

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  2. Pero qué gentil el hombre del autobús. Creo que hay niños de seis años que no son capaces de coger berrinches tan estupendos como el que cogió él. Eso es saber aceptar una derrota y lo demás son tonterías.

    Ay, solo de pensar en el cansancio que llevaríais encima me da algo. La falta de sueño es la condena del viajero ahorrador. Por lo menos ahora tenéis fotos preciosas para recordar y la satisfacción de que sobrevivisteis a tantas horas en vela.

    Qué ganas de continuar leyendo tus aventuras por Ámsterdam. Solo con leer el trayecto ya me has alegrado la tarde. ¡Menuda gracia para contar penurias, chica!

    Muchísima suerte con el trabajo. Ya verás como en nada lo has entregado :)

    Muchos besos.

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    1. Sisisi, su actitud me recordó totalmente a mis niños. Ya me sacan ellos de quicio a veces (y eso que son críos), imagina el señor ese. Pobre del que tenga que aguantarlo!

      Puf, coger la cama al volver fue una de las mejores sensaciones que he vivido nunca, estos viajes son para hacer muy de vez en cuando, agotan tanto física como mentalmente. Pero y todo lo que ves y aprendes?

      Jajaja ahora tengo un lío importante montado, espero poder seguir contando la aventurilla en Amsterdam pronto :)

      Un beso!

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  3. Que entrada mas entretenida, espero ansiosa leer las dos partes que quedan haber que mas cosas os han pasado, yo personalmente me hubiera quedado dormida en cualquier rincón después de tanto turismo y no dormir (pero yo soy una marmota jaja) Mucha suerte con el proyecto de final de carrera y te sigo para poder enterarme de todo.
    Un beso

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    1. A ver si pronto me digno a escribir la siguiente parte, el viaje dio para mucho aunque fuese corto.

      Jajaaj qué suerte que te puedas dormir en cualquier sitio, siempre que hago viajes largos en bus o tren me maldigo a mí misma mil veces por no ser capaz de conciliar el sueño!

      Un beso!

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  4. ¡Pero qué bonito es Amsterdam! Cuando fui me enamoré totalmente y en cuanto pueda (ya sabes, cuando me case con un millonario o me toque la lotería, esas cosas) volveré y lo veré todo tranquilamente, como debe ser jajaja
    Soy muy muy fan de tus historias de turismo mendiguero, aunque yo no sé si hubiera sido capaz de algo así, cuando tengo sueño no soy persona. Lo del señor con la mochila... Sinceramente, no me extraña. Lo que no te pase a ti... jajaja
    En fin, que me enrollo, a ver qué cosillas nos cuentas en la próxima entrada :D
    Un besote grande grande, florecilla!

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    1. Jajajaja pues cuando te cases con ese millonario dile que me pague viajes a mí también! Si me caso yo con uno le digo que te los pague a ti, así tenemos más posibilidades en la vida para viajar xDDD.

      Yo también llevo bastante mal el sueño, solo pienso en tumbarme y dormir. O sentarme y dormir. O simplemente dormir xD.

      Espero subir pronto la segunda parte :)

      Un beso!

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    2. Yo fui con ella a Amsterdam :D pero también hay que reconocer que nuestro plan fue muy méndigo igual.

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  5. ¡Hola! Acabo de descubrir tu blog por tu comentario en el de "Una Asturiana de Au pair" y me parece súper divertido. Por cierto, me encanta Amsterdan, aunque sólo estuve un día y me dio tiempo a ver la casa de Anna Frank y 3 cosas más. Estaré atenta a tus próximas partes del viaje :)

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    1. Ya sigo tu blog, me ha parecido curiosísimo que vayas de au pair a Istanbul, no me perderé tus aventuras! Siempre he querido ir pero mi situación financiera no me lo ha permitido aún. Así que esperaré con ganas tus entradas!

      Saludos y bienvenida!!

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  6. JAJAJAJAJ el viaje mendigo, por dios, ahora que estoy en europa me doy cuenta de lo mucho que son 32 e, te juro... pero por esas fotos se ve que valio la pena! hermoso

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    1. Jajajaj si, con gangas como las que hay todo parece caro! Y más si eres estudiante/au pair!

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  7. Me encantan las fotos y que hayas usado The IT crowd! Bueno te cuento que yo también fui a Amsterdam en esos planes míseros pero la ciudad aún así se disfruta. El pobre hombre seguro sigue pensando en su lugar pero podría haber sido más amable. Saludos!

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    1. Jajajja me encanta the IT crowd! Soy muy fan de su humor, es una de las pocas series con las que me río a carcajada limpia :P. Sí, Amsterdam mola en todos los planes! Seguro que los ricos no ven algunos rincones que nosotras hemos descubierto mendigando ;).

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